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Omnia tempus habent: todo tiene su tiempo

Omnia tempus habent: todo tiene su tiempo

Omnia tempus habent: todo tiene su tiempo.

Es una frase sencilla, pero profundamente sabia. Nos recuerda que la vida no se construye a la carrera, sino con prudencia. Hay tiempo para estudiar y esforzarse, tiempo para descansar, tiempo para disfrutar y compartir; y también debe haber tiempo para Dios, para el silencio y para preguntarnos quiénes somos y hacia dónde vamos.

Hoy es natural que sientan emociones mezcladas: ilusión por lo que viene, incertidumbre o incluso ansiedad por las decisiones que deberán tomar.

Muchas veces a lo largo de estos años en el colegio, te habrás preguntado: ¿Por qué tanto esfuerzo? Despertar temprano, hacer arduos trabajos, estudiar para los exámenes, etc., hasta que llega un día como hoy donde habrá fotos, aplausos y alegría y pensamos que estamos dejando atrás esos exámenes, esos horarios, las exigencias, pero va a pasar el tiempo… la universidad, el trabajo, las cargas familiares y entonces tal vez descubras algo sorprendente:

que tu colegio nunca se quedó atrás. El colegio siempre estuvo contigo.

¿Por qué? Porque durante estos años, Los Álamos insistió en tres cosas: exigencia académica, disciplina y altas expectativas.

La exigencia académica que han vivido en el colegio no fue solo para que aprendieran más, fue, sobre todo, una escuela de carácter. Después del colegio ya no habrá profesores recordándoles lo que tienen que presentar o hacer. En la universidad, en el trabajo y en la vida adulta, cada uno de ustedes tendrá que hacerse cargo de su propio rendimiento. Y ahí es donde la exigencia que hoy parecen dejar atrás se convierte en una gran ventaja.

Por eso, la exigencia académica no termina hoy. Solo cambia. A partir de ahora, ya no será el colegio quien les pida más, sino ustedes mismos. Y esa será una de las mayores fortalezas que se llevan para el resto de su vida.

La disciplina que han aprendido en el colegio no fue simplemente con las normas de un reglamento interno o las fichas de incidencia. Fue, en realidad, una preparación silenciosa para la libertad que hoy comienza.

Después del colegio, nadie les dirá como organizar su día y en ese escenario, la disciplina se vuelve indispensable; porque quien no sabe ordenarse por dentro, termina siendo esclavo del desorden y de la improvisación. Gracias a la disciplina han desarrollado hábitos. La disciplina los ha preparado también para tomar buenas decisiones, a decir “no” cuando es necesario y a elegir lo correcto incluso cuando nadie esté mirando. Por eso la disciplina no termina hoy y será la herramienta que te permitirá gobernar tu propio camino.

El colegio siempre confía en sus alumnos desde el primer día de clases, esta confianza se ve reflejada en las expectativas altas y los retos que se les ha ido planteando durante su vida escolar. Creer en ustedes significó exigirles más. Porque cuando uno espera poco de otra persona, lo vuelve conformista, pero cuando alguien espera mucho de ti, te impulsa a hacer y vencer cualquier obstáculo. En la vida encontrarán voces que les digan eso es suficiente”, no te compliques”, así está bien”,¿por qué lo haces? ¿acaso te van a pagar más?” y dependerá de ustedes creerlo o no. Por eso las expectativas altas no terminan hoy, a partir de ahora, será la voz interior la que les recuerde que pueden dar más, que tienen que intentarlo y no conformarse. El hecho de que hoy estén graduándose no significa que ya estén listos para todo lo que la vida les tiene preparado, la mentalidad de crecimiento será su mayor aliado en los años por venir.

Padres, es fundamental que sigan siendo ese soporte firme en la vida de sus hijos. En este camino hacia la universidad y la adultez, su papel será crucial. A veces, el mejor apoyo que pueden brindarles es permitirles enfrentar los retos de manera autónoma, con la certeza de que ustedes identifican cuándo acompañar y cuándo dar un paso atrás. La confianza en sus hijos será el motor que los impulse a seguir adelante, a tomar decisiones responsables, a equivocarse y aprender de esos errores. El proceso de maduración no termina nunca, y su apoyo seguirá siendo indispensable para que se conviertan en adultos seguros de sí mismos, capaces de afrontar los desafíos de la vida con valentía. Gracias por la confianza depositada en el Colegio durante todos estos años; confiar en una institución es, en el fondo, confiar en un proyecto formativo y en las personas que lo sostienen. Esa confianza ha sido clave para el crecimiento de sus hijos y para el trabajo que, juntos, hemos podido realizar.

Alumnos, hoy que se gradúan no termina su formación; solo cambiará el escenario. A partir de ahora, nadie les va a exigir como lo hicimos aquí. Esa responsabilidad pasa a ser de ustedes. Usen la exigencia académica, la disciplina y las expectativas altas que han construido en este colegio para tomar decisiones correctas, sostener el esfuerzo y no conformarse con lo mínimo. El tiempo seguirá avanzando. Que los encuentre preparados, responsables y a la altura de lo que decidan construir.

Aprovecho esta oportunidad para desearles a todos ustedes una feliz Navidad llena de paz, de familia, de amistad y de descanso merecido y que el nuevo año llegue con nuevas metas y muchos éxitos.

 

Discurso ofrecido por el director de Los Álamos, Juan Carlos Toledo, durante la graduación de la promoción 2025.

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